Cuando un paciente decide establecer un cambio en el aspecto nutricional, debe sentirse en todo momento copartícipe y estar implicado al máximo nivel.

Para ello el asesor establece una serie de pautas que le permitan gestionar su propia evolución en el tratamiento.

Estas pautas son diferentes para cada individuo, ya que cada uno tiene su propio contexto, pero en rasgos generales se podrían resumir en las siguientes:

  • Desarrollo de un plan nutricional con la participación del paciente, teniendo en cuenta su situación, gustos, horarios …
  • Concienciar al paciente de que una pérdida de peso saludable es lenta y gradual, y la voluntad impera como factor primordial.
  • Una vez establecido el plan nutricional, enseñar al paciente a escoger los alimentos de manera adecuada, guiarle en las comidas fuera de casa, indicarle las técnicas culinarias más apropiadas para cada receta de su plan nutricional, darle ideas para hacer más gustosos sus platos …
  • Alentar al paciente al cambio de hábitos tanto alimentarios como de estilo de vida para facilitar la pérdida de peso:
  1. Hacer un diario donde se escriban los alimentos consumidos, técnicas culinarias utilizadas, excesos … Esto ayudará a concienciarse de los consumos no saludables y de los abusos realizados.
  2. Anotar en este diario el peso corporal.
  3. Realizar ejercicio físico extensivo en el tiempo (mínimo una hora al día) la mayoría de los días, de tipo aeróbico, para incrementar el gasto energético.
  4. Evitar situaciones que lleven a un exceso de ingesta calórica.
  5. Adaptar los horarios de las ingestas intentando que sean 5 al día; con ello se conseguirá aminorar la ansiedad y la necesidad de picar entre horas.
  6. Reducir los tamaños de las raciones.
  7. Variar tanto los alimentos como las técnicas empleadas para el procesado de los mismos.
  8. Sustituir alimentos muy energéticos por sus variedades más bajas en calorías.
  • Desanimar al paciente a ingerir alimentos que le impidan conseguir la pérdida de peso y le desmotiven a continuar con el programa.
  • Destacar la importancia de leer el etiquetado de los alimentos con el objetivo de saber seleccionar los productos y así evitar aquellos alimentos ricos en grasas (sobre todo saturadas), azúcares y sal.
  • Establecer la sustitución del azúcar por edulcorantes acalóricos
  • Beber alrededor de los dos litros de agua al día.
  • Con el objeto de facilitar el tratamiento al paciente y su seguimiento, se recomienda que toda la familia se adhiera a los menús establecidos.

Ahora que ya conoces esta serie de pautas, no tienes excusa para aplazar el comienzo de una vida saludable.

¡Nos vemos en el próximo post!

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